‘Do Not Feed the Monkeys’ se presenta en la UFV

Los hermanos Alberto y Mario Oliván, dueños de Fictiorama, introdujeron su juego para PC.

Los hermanos Oliván durante la presentación. Alberto (A la derecha de la imagen) y Mario.

El profesor de la UFV Alberto Oliván y su hermano Mario Oliván, propietarios de Fictiorama Studios, presentaron el jueves 29 de noviembre su juego para PC Do Not Feed the Monkeys en el salón de grados de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV).

Al empezar el evento, Alberto Oliván, responsable de la narrativa del juego, habló del desarrollo del videojuego y el nacimiento de su estudio. Explicó que “hablar de Do Not Feed the Monkeys es hablar de Fictiorama Studios” y contó que la productora nació en el año 2012, de la mano de los tres hermanos Oliván: Luis, Mario y Alberto; y que el juego que presentaban, es el segundo que producen, después de Dead Sincronicity. Relató que el éxito de este primer juego les “aportó muchísimas cosas, dio una cierta seguridad y posicionó en la industria y permitió desarrollar el segundo juego, el segundo proyecto”.

“Es un juego documental, está contando la realidad desde un punto satírico”, explicó Alberto Oliván, responsable de la narrativa del videojuego. 

Oliván contó también que esta seguridad les impulsó a querer hacer algo diferente, y que basándose en la idea de una novela, Tu rostro mañana, y varias películas como La ventana indiscreta, decidieron crear un juego en el que el jugador espiase las vidas de otras personas a través de cámaras, y esto le da sentido a su vida, hasta entonces vacía y deprimente.

Explicó Alberto Oliván sobre la temática del videojuego que “es un juego documental, está contando la realidad desde un punto satírico” y dijo que “es un retrato de la realidad actual de cualquier sociedad moderna, refleja la realidad de la inmensa mayoría de la gente, la falta de dinero, el acoso, la falta de identidad.” Además añadió, que “lo de las cámaras es un tema bastante candente, que tenía mucha salida”.

El profesor de la UFV explicó también que el juego tiene cuatro mecánicas distintas que permiten una mayor jugabilidad: Una primera de espionaje, que permite observar a los demás sin ser visto y es “la que soporta el peso del juego”, la mecánica de investigación con la que “se va advirtiendo lo que está ocurriendo con los simios a los que se está observando”, gestión de recursos, a través de la que se interactúa con el mundo y se busca la supervivencia, porque “se necesita dinero para progresar en el juego” y una última mecánica, “no alimentes a los monos que permite interactuar con los sujetos observados”.

Mario Oliván, programador de Fictorama Studios y responsable de la programación del videojuego, explicó todos los aspectos técnicos del desarrollo y contó que su trabajo es la “parte más técnica y árida de todo el proceso” y que consiste en “coger todas las partes, meterlo en una coctelera y hacer que todo cobre vida”.  El informático relató también los retos con los que se encontraron durante el desarrollo del juego y cómo los fueron superando. Dijo que uno de los grandes retos fue que “las ideas iban cambiando constantemente” y explicó que esto es muy complejo de programar y que se solucionó “convirtiendo el juego en un reproductor. Que el juego se encargara de reproducir las historias, sacándolas a archivos externos.”

Para terminar, Alberto Oliván explicó que el juego busca “explotar la curiosidad del jugador para que acabe alimentando a los monos, porque no puede evitarlo” y resaltó que esto se debe a que “una vez que interactúas, estás jugando a ser Dios, puedes cambiar vidas y aunque haya repercusiones no te llegan”.