El dispositivo inteligente de Amazon. Imagen: Pexels

Alexa, el asistente de voz de Amazon capaz de obedecer y responder a las órdenes de los usuarios, es a veces escuchado por un trabajador de Amazon. Por lo que una interacción  que el cliente cree que es solo con una máquina, a veces es recibida por una persona, según ha revelado Bloomberg.

El dispositivo usado por miles de personas, también tiene sus riesgos. Amazon cuenta con un equipo de personas, que se dedican a escuchar alguno de los comandos o palabras clave que se le dan a Alexa con el objetivo de corregir errores y mejorar las futuras versiones del dispositivo y su software. Este grupo de trabajo recibe las grabaciones realizadas por el dispositivo Echolas transcribe y vuelve a introducir esa información en la configuración del aparato.

«Los empleados no tienen acceso directo a información que permita identificar a la persona o cuenta a la que pertenece. Toda la información es tratada con la más alta confidencialidad», afirmó un representante de Amazon.  

Desde la compañía, defienden que los comandos grabados son mínimos y que únicamente tienen el objetivo de mejorar la calidad del dispositivo y la experiencia de los usuarios. «Tomamos la seguridad y la privacidad de nuestros usuarios muy seriamente», afirmó en un comunicado a Bloomberg un representante de Amazon. A lo que añadió que «los empleados no tienen acceso directo a información que permita identificar a la persona o cuenta a la que pertenece. Toda la información es tratada con la más alta confidencialidad».

El software de Alexa está diseñado para automáticamente grabar fragmentos de audio, pero los usuarios pueden cambiar esta opción en la configuración del dispositivo. En caso de no hacerlo, también se puede saber, a través de la iluminación del aro superior del aparato, en qué momento Alexa está grabando lo que se dice.