Ajax-Manchester United: fútbol para honrar a las víctimas de la tragedia

El equipo inglés homenajea a su ciudad, herida tras el atentado del lunes que dejó 22 muertos y 60 heridos.

No han pasado ni 48 horas desde el trágico atentado que azotó Mánchester y que dejó 22 muertos y otros tantos heridos, pero la vida sigue y el fútbol también. Por eso, esta noche, el Manchester United tiene la oportunidad de homenajear a su ciudad herida, brindándoles la final de la Europa League, ante un Ajax motivado por alcanzar su primera final en 20 años. Los diablos rojos, además, intentarán ganar el único trofeo que les falta en sus vitrinas, en un día que, a buen seguro, será muy emotivo.

En la ciudad inglesa, la previa de la final ha sido extraña, prácticamente nadie pensaba en este partido, la ultima oportunidad de los de Mourinho para entrar en la Champions. Aun así, nadie pensaba en el encuentro, algo lógico.

El entrenamiento comenzó con un sentido minuto de silencio en honor de las víctimas, por parte de unos jugadores que no ocultaban su consternación y tristeza. Tras la sesión, se comunicó que, debido a lo ocurrido, José Mourinho no ofrecería la rueda de prensa previa a la final.

Pese a la tristeza, la plantilla se sobrepuso y se preparó en una sesión matinal en la que contó con todos sus jugadores disponibles. Shaw, Rojo y la estrella, Zlatan Ibrahimovic, continúan lesionados de gravedad por lo que son baja, al igual que Eric Bailly, expulsado en el partido de vuelta de semifinales ante el Celta. Smalling, por su parte, será duda hasta última hora, de no jugar, Blind se vería obligado a ocupar la posición de central.

Enfrente tendrán al Ajax, el tapado de la competición, que, pasito a pasito, ha alcanzado su primera final europea de los últimos 20 años. Poco se ha hablado de ellos en las últimas horas, eclipsados por la tragedia, con la que se solidarizaron a través de Twitter: “Desde Ámsterdam mandamos nuestro cariño a Mánchester. Nuestros pensamientos están con las víctimas y con los allegados a los afectados”.

El equipo de Peter Bosz, con la plantilla más joven de la competición, poco más de 22 años de media, ha alcanzado esta final con buen fútbol y con una característica propia de su juventud, el desparpajo. Los holandeses, que no podrán contar con Sinkgraven, lesionado, ni con Viergever, expulsado, confían en su columna vertebral formada por Sánchez, Klaasen y Dolberg y en el desequilibrio de Younes y Traoré para devolver la gloria a un equipo que, en su día, era el más temido de Europa.

La UEFA ha informado de que se guardará un minuto de silencio por las víctimas, antes del comienzo del partido, a las 20:45 h, en el Friends Arena de Estocolmo, que estará en alerta máxima.