La película de Lynne Ramsay En realidad nunca estuviste aquí, protagonizada por Joaquín Phoenix y Ekaterina Samsonov, recibió en el Festival de cine de Cannes 2017 dos premios. El primero, en la sección de Mejor Interpretación masculina, que recogió Joaquín Phoenix (conocido por su papel en Puro VicioIrrational Man Her); el segundo, a Mejor Guion, para Ramsay.

El Festival de cine de Cannes se celebra en dicha ciudad de la Costa Azul. La primera edición de este certamen cinematográfico se remonta a 1939, y en 2018 cumplirá su septuagésima primera edición. Es una cita obligada para el cine independiente y guarda muchas similitudes con otros festivales como el de Venecia, San Sebastián o Berlín. Dentro de la industria del cine es un honor obtener la Palma de Oro y también supone un gran reconocimiento para el filme.

Lynne Ramsay ya había sido directora en largometrajes como Ratcatcher (1999) o Movern Callar (2002). Pero no fue hasta 2011, con el estreno de Tenemos que hablar de Kevin, cuando de verdad obtuvo un mayor reconocimiento. Esta última película, protagonizada por la actriz Tilda Swinton, es un thriller psicológico que narra la historia de un joven problemático que lleva a cabo una masacre en su escuela. En este caso, también recibió una nominación en el Festival de Cannes a la Palma de Oro.

No es la primera vez que Joaquin Phoenix recibe un premio de tal calibre, ya que ha ganado un Globo de Oro y un Grammy y ha sido tres veces candidato al Oscar. En la película En realidad nunca estuviste aquí, da vida a Joe, un veterano de guerra violento, con un pasado de abusos y maltratos, al que se le encarga el rescate de la hija de un senador, Nina (interpretada por Ekaterina Samsonov), que ha sido secuestrada y metida a la fuerza en un negocio de prostitución infantil. Phoenix caracteriza a este personaje inestable, brutal y de código ético dudoso.

La película ha recibido numerosas críticas positivas. En la mayoría de casos se comparaba esta con otros dos largometrajes: Drive (2011, dirigida por Nicolas Winding Refn) y Taxi Driver (1976, de Martin Scorsese), tal y como sugiere la crítica del semanario francés L’Express: “entre Taxi Driver y Drive, estás avisado”. Las tres cintas comparten una trama salpicada por la violencia y los protagonistas son personajes inestables, agresivos e impredecibles.