La UFV plantea impartir nuevas lenguas en su Escuela de Latín

La Escuela de Latín (UFV) plantea el griego y alemán filosófico para “cursos venideros", afirma la coordinadora del Grado en Humanidades de la UFV.

Victoria Hernández en Onda Universitaria. Fotografía: Mirada 21

Los responsables académicos de la escuela de latín de la UFV, encabezados por Victoria Hernández (directora del grado de Humanidades), tienen en mente expandir su menú de idiomas e incluir el griego en el segundo cuatrimestre de este curso 2019-2020. Los estudios se ofrecen por 30 euros por cuatrimestre, para intentar evitar cualquier tipo de obstáculo pecuniario, y la asistencia otorga un crédito ECTS. 

La UFV inició, el curso pasado, desde el departamento de Humanidades, una escuela de latín a la que asisten profesores, alumnos de grados y de posgrados, PAS (Personal de Administración y Servicios) y doctorandos.

“Nosotros hablamos latín, un latín moderno y evolucionado”, asegura Victoria Hernández al explicar por qué surgió este proyecto. Con este lema como motor, se reflexionó sobre la importancia de estas lenguas y, sin embargo, la escasez de lugares para estudiarlas sin tener que cursar estudios en Filología Clásica. 

Así, comenzó el proyecto. Después del “piloto” del curso pasado, este se ha decidido volver a empezar desde el nivel 1. De este modo, se reúne a los nuevos alumnos y a los del año pasado y se inicia con una clase más numerosa que ya seguirá su recorrido con normalidad hasta finalizar su instrucción en esta lengua clásica. “Toda la gente que se enteró el año pasado a mitad de curso se reengancha en este nivel, y el segundo cuatrimestre ya empezamos el nivel 2”, ha afirmado la directora. 

Davide Tomaselli, experto en lenguas clásicas, es el encargado de impartir estas “lenguas eternas”, como a Hernández le gusta denominarlas. “Lo que estamos hablando tú y yo es latín, lo que hablan los franceses es latín, lo que hablan italianos, los portugueses es latín”, asegura Victoria Hernández, quien recalca que “el latín es eterno, no va a desaparecer jamás”. Además, reflexionó sobre los tratados de importantes pensadores, como Descartes, escritos en latín, o muchos de los términos jurídicos o científicos que se utilizan hoy, también redactados en latín. 

“La ciencia, muchas veces, no puede llenar el alma”, asegura Hernández. 

El hecho de que la manera más común de denominarlas sea, sin embargo, como “lenguas muertas” hace a Victoria Hernández meditar acerca de la visión actual del conocimiento: “desde, aproximadamente, el siglo XVIII la humanidad puso todas sus esperanzas en el desarrollo científico, la ciencia, la razón, lo tangible y comprobable”. Por eso cree, sin despreciar la trascendencia de la ciencia en la cultura, que “la ciencia muchas veces no puede llenar el alma y no lo explica todo”


Hernández lo ha bautizado como “campaña de desprestigio hacia las humanidades”, eso que dicen de que “las letras son para tontos”. No obstante, ve luz en el camino y que “grandes mentes pensantes se han dado cuenta de que realmente a las ciencias lo que les está fallando es que les falta mucho corazón, la parte que cultivan las humanidades”. Ejemplos como la historia o la literatura, que “dan explicación a los problemas últimos del ser humano”, el arte, que es “la belleza que nos habla de quiénes somos y de quiénes hemos sido”, y, la revolución de la inteligencia artificial, que “tiene que tener un peso ético, moral y de raciocinio y pensamiento humano”. Ha concluido con que “sin esto, estamos perdidos y abocados a una catástrofe tremenda”.