Un grupo de estudiantes de la UFV peregrina a Medjugorje

Los estudiantes tuvieron la oportunidad de escuchar la historia de un matrimonio canadiense que, a partir de su conversión en este pequeño pueblo bosnio, se dedica a compartir la historia de su transformación.

Diecisiete alumnos de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) visitaron Medjugorje acompañados por representantes de Pastoral Universitaria. El viaje, que tuvo lugar del 16 al 20 de enero, comprendió la subida al Monte Krizevac, durante la cual se realizó el rezo del Vía Crucis; adoraciones, y varios testimonios, entre ellos uno en la Comunidad Cenáculo, organización para la recuperación de las adicciones, donde los asistentes pudieron escuchar los testimonios de dos jóvenes que se estaban recuperando de sus dependencias y que afirmaron que “la Comunidad y Medjugorje les había cambiado la vida”.

Además, los estudiantes tuvieron la oportunidad de escuchar la historia de Patrick y Nancy, un matrimonio canadiense que, a partir de su conversión en este pequeño pueblo bosnio, dejó su vida en su tierra natal y se dedica a compartir la historia de su transformación y recibir peregrinos en Medjugorje. Como culmen del viaje, los alumnos subieron al Monte de las Apariciones, donde hasta la actualidad seis videntes aseguran que se aparece la Virgen María.

Irene Leal, estudiante de Fisioterapia de la universidad afirma: “empecé esta experiencia sola y la terminé con 19 nuevos amigos, confidentes y casi profesores de escuela de vida, de fe, que gracias a sus testimonios, sus experiencias me han enseñado que por amor y con amor se consiguen cosas preciosas”.

Los símbolos de Medjugorje
Son tres los lugares significativos en este pueblo bosnio, el Monte Krizevac o Monte de la Cruz, en cuya cima se encuentra erigida una cruz en cuyos brazos fueron colocadas reliquias de la Cruz de Cristo, recibidas de Roma en conmemoración de los 1900 años de la muerte de Jesús, motivo de su construcción.

El Monte Podbrodo o de las apariciones, donde supuestamente se apareció la Virgen a los seis videntes por primera vez el 24 de junio de 1981. Una imagen de la Virgen corona su cima y, anualmente, es lugar de culto para miles de peregrinos.

Por último, la Cruz del Cristo Resucitado, ubicada detrás de la parroquia del pueblo.
Es una escultura de la que “desde el año 2001” mana un óleo cuyo origen es desconocido, motivo por el que es objeto de especial veneración.