Jorge Conde cree que “la comunicación política se ha hecho líquida” porque le falta profundidad. | Octavian Cristian Naftanaila.

“La comunicación política se ha hecho líquida”, ya no es un “elemento de sensatez” como fue en la Transición española. Está “muy vacía”. El triunfo de los populismos, tanto en los nuevos partidos como en los viejos, está acabando con aquella Unión Europea que cautivó a los españoles para abandonar, de manera definitiva, el franquismo en pro de un proyecto mayor. Y, como antaño, hoy también los medios de comunicación tienen que “reflejar más la realidad”.

Esta es, al menos, la reflexión de Jorge Conde, responsable del Servicio de Archivo y Registro de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), quien ha sido reconocido como sobresaliente cum laude en la Universidad Complutense de Madrid por su tesis doctoral La comunicación política en la Transición española: de la propaganda al marketing (1975-1982). Con este trabajo, Conde ha buscado “las raíces en España de la comunicación política contemporánea”.

Al final, “la sociedad evoluciona antes que los políticos”, pero para hacerlo “a una nueva realidad democrática, es imposible sin unos medios de comunicación que ya funcionen democráticamente”, ha explicado Conde en una entrevista a Mirada 21. Este papel “es fundamental”, porque son “el principal vehículo de la comunicación política”, que, para él, se ha convertido en “un discurso simplificador”, que solo “reduce la política al electoralismo” para quitar del poder al contrario.

Conde ha sido reconocido como sobresaliente ‘cum laude’ en la UCM por su tesis doctoral ‘La comunicación política en la Transición española: de la propaganda al marketing (1975-1982)’. | Octavian Cristian Naftanaila.

La Transición, elemento “positivo” con “libertad informativa”
El franquismo fue “un régimen bastante personalista”, donde hubo “una concepción menos política y más de orden”. En sus inicios, “la mayoría de los medios de comunicación los manejaba el propio régimen de Franco”. Sin embargo, a partir de 1959, “desaparece la censura” en las redacciones, “aunque luego fueran estas las que se las aplicasen”, ha explicado Conde. Y en esta etapa de “aperturismo”, la prensa empezó a plasmar “lo que pasaba fuera de España”.

“La Transición fue un periodo de tiempo tremendamente positivo, pero, al mismo tiempo, doloroso”.

De hecho, “los españoles tenían un déficit informativo, comparado con el resto de países de Europa”. No obstante, aunque había una “razonable apertura”, “lo que no había era pluralidad, por lo que tampoco libertad informativa”. Según ha explicado Conde, no fue hasta 1975-1980 cuando “los españoles recuperaron prácticamente todas sus libertades”, a pesar de estar en un “periodo de incertidumbres”, donde “todo evolucionó rápidamente con ciertos recelos de sectores sociales”.

“La Transición fue un periodo de tiempo tremendamente positivo, pero, al mismo tiempo, doloroso”, en el que se dieron situaciones de “incertidumbre social y política”, como “atentados como el de El País”. Pese a todo, en comunicación política, sí que supuso un cambio notable, y, aunque “la izquierda desconfió inicialmente de los mecanismos de publicidad y marketing”, la derecha sí que empezó “a utilizar agencias, relaciones públicas, asesores de imagen…”.

España, su “vacuna” y el populismo
Con el intento de golpe de Estado del 23-F, “El País tuvo la valentía de lanzar una edición extraordinaria” y “el papel que jugó fue de tranquilizador” y “determinante”. Además, los españoles tienen “una especie de pequeña vacuna” del franquismo “que ha hecho que aprecien mucho más las libertades”. “Los españoles tienen claro que quieren democracia”, y “la inseguridad que pudo originar el 23-F se terminó con los medios de comunicación, que reafirmaron esa voluntad de democracia”.

“Los ciudadanos tenemos mucha información, pero la utilizamos de manera irreflexiva”.

Hoy en día, por “un exceso de globalización o por confundirla con lo que no lo es”, el populismo “está de vuelta”. “No es nuevo”, aunque parecía que “se había superado” en muchas potencias. Sin embargo, según ha explicado Conde, “los españoles están vacunados” para “las opciones políticas de extrema derecha o extrema izquierda” por “su pasado reciente”. De hecho, ha dicho no ver “con alarma” que exista un “movimiento exageradamente populista”.

No obstante, este estado no es casualidad, sino que se da porque “los medios de comunicación o la comunicación política” se “ha vaciado”, y esto hace que “las cosas se conserven como están”. Asimismo, “hay un exceso de información, pero mucha desinformación al mismo tiempo”. “Los ciudadanos tenemos mucha información, pero la utilizamos de manera irreflexiva”, ha sancionado Conde. Esta situación se argumenta en “una tendencia a la neutralidad y a la equidistancia”.

Conde ha explicado que no ve “con alarma” que exista un “movimiento exageradamente populista”. | Octavian Cristian Naftanaila.

“Hay mucha información, pero no abunda la información crítica. Los ciudadanos escuchan esa información, pero no la procesan”. Por ese motivo, Conde se ha preguntado por si los medios de comunicación están informando a la sociedad bien o no. “Esa es la pregunta que se ha de hacer”. “La película-espectáculo de los programas del sábado noche me parecen poco serios”, ha apuntado.

“No es que sea un error mezclar políticos y periodistas, pero de esas extrañas mezclas (en televisión) salen productos como Pablo Iglesias. Es una espectacularización, y ahí todo es posible”. De hecho, Conde echa en falta “un discurso moderado”, pero “lo que funciona es sacar lo peor de uno mismo, y el mensaje que recibe un ciudadano parece que es todo vale, y en política no es así”, ha concluido.