“Lo único que me pidió Revilla fue que la película fuera digna”

El cineasta Luis María Ferrández, alumni de Comunicación Audiovisual de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), cuenta cómo ha sido el proceso creativo de su último filme: 249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revillaun trabajo que cuenta con 12 candidaturas en la 31 edición de los Premios Goya 2016La presentación a los medios será el próximo 30 de noviembre y llegará a las pantallas españolas el 9 de diciembre.
¿Cómo surgió la idea de rescatar el momento de la liberación de Emiliano Revilla?
No era yo el que buscaba la idea, en realidad, la idea me encontró a mí. Un día estaba rastreando en Internet y había un link que llevaba a otro link y este a su vez llevaba a otro link y pinchando, de repente, llegué a una noticia que firmaba el periodista Carlos Sala que se llamaba La noche en la que la becaria se encontró a Emiliano Revilla. Yo desconocía esa historia. Es decir, sabía lo de su secuestro y liberación, pero desconocía la historia de la becaria que lo había encontrado la noche de su liberación
¿Cuál es el género, documental?
No es un documental, es una película de ficción. En un principio la iba a hacer documental, pero a medida que el proyecto iba avanzando nos dimos cuenta que había una película de ficción, y la llamamos una película documental. Se logró una cosa muy interesante, y es que los protagonistas de aquella noche, María José Sáez, la periodista que ahora está en Informativos Telecinco, y Jesús Álvarez, yerno de Emiliano, director de Deportes de TVE y profesor de la UFV; no se habían vuelto a ver desde aquella noche y conseguimos juntarlos. Grabamos ese encuentro coloquio entre ellos, en el que recuerdan cómo vivieron la noche, y hemos decidido que ese sea el hilo argumental de la película.
¿Quién es el público objetivo? Porque este suceso, y en general el terrorismo de ETA, a lo mejor se les queda un poco lejano a los jóvenes.
Bueno, el público objetivo para mí son todos, incluidos los jóvenes, porque precisamente esta película se hace con la vocación de que sea un recuerdo vivo de lo que no debe morir. No por no haberlo vivido se debe desconocer, ha sido uno de los momentos más importantes de la democracia española, y, de hecho, nosotros ahora somos lo que somos y estamos donde estamos, para bien y para mal, a consecuencia de los últimos años.
¿Qué opinó Revilla cuando le propuso el largometraje?
Me reuní con él a solas y con Jesús Álvarez en un restaurante. Cuando me senté delante de él lo que me preguntó Emiliano fue: “¿Pero tú por qué quieres hacer esto?”. Y yo le conté que, además de porque había una gran película detrás, porque quería sacar de la lejanía del tiempo o de la ignorancia a todas aquellas personas que no habían podido comprender este suceso. Quería contar la historia de alguien que demuestra que siendo fiel a sus ideales, a sí mismo, siendo valiente y no viniéndose abajo, fue capaz  de aguantar 249 días en un zulo. Es una historia de superación y es importante que los jóvenes comprendan que hay gente que, gracias a su espíritu, ha conseguido forjar grandes páginas en la historia reciente de nuestro país.
Se comenta que Emiliano tiene un poco olvidado este tema y que no quiere hablar de su secuestro… ¿Colaboró Emiliano de alguna forma?  
No. Él me dio su beneplácito para hacer la película, y lo único que me pidió es que fuera una película digna.
¿Emiliano Revilla la ha visto?
No, todavía no. No la ha visto nadie todavía, ni si quiera María José Sáez o Jesús Álvarez. Se estrenará en abril, seguramente para algún festival importante, pero Emiliano Revilla no la ha visto. Eso sí, habrá un pase especial solo para él y su familia antes de abril, por supuesto. Hasta que no tenga su consentimiento no se estrenará la película.
¿La Universidad Francisco de Vitoria ha colaborado de alguna forma?
La UFV ha colaborado poniendo a nuestra disposición material y nos ha ayudado económicamente con una participación simbólica, pero importante, para la película.
¿Han colaborado en el proyecto antiguos alumnos de la UFV? 
Ha colaborado bastante gente de la UFV, tanto profesores, entre ellos el propio Jesús Álvarez o el ex profesor Miguel Ángel Poveda, como alumnos que han ayudado como auxiliares, meritorios… Y también han colaborado antiguos alumnos que han trabajo con cargos en la película.

En esta película han colaborado tanto la UFV, como profesores, alumnos y antiguos alumnos.

Tal y como está el sector del cine, ¿cuál es su visión del futuro a medio-largo plazo?
¿Me lo preguntas por las noticias en las que se destapó el gran fraude? Eso era un grito a voces. Ha podido ser una novedad para la sociedad española, pero no es, ni muchísimo menos, una novedad para el sector cinematográfico. El cine es un sector profesional de trabajo como cualquier otro en España, lo que pasa es que ha estado muy afectado por muchas razones. La primera, evidentemente, por una crisis económica que arrastra al consumidor. Ahora que parece que la crisis empieza a dejarnos atrás, hay un repunte de gente en las salas. Otro problema importante es que este sector no se aglutina en torno a una gran asociación o una persona. De hecho, la identidad del cine español se está perdiendo. Eso hace que estas tres causas se junten y tengamos un sector muy tocado desde el punto de vista profesional.
Ahora que comenta lo del escándalo de las subvenciones protagonizado por el  ex presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, ¿qué postura mantienen los jóvenes cineastas, uno de los sectores más perjudicados por esta mala imagen? 
Hace daño el tratamiento informativo que le han dado algunos medios de comunicación. Nosotros tenemos que ser, lo primero, muy críticos con nosotros mismos, yo creo que de eso he dejado constancia con mi anterior película La pantalla herida. Tenemos que comprender que el modelo de  financiación, de exhibición y producción de cine quizá deba cambiarse hacia un modelo mucho más transparente, con muchas más oportunidades, un modelo más abierto, un modelo no tan endogámico, esto es una cuestión absolutamente mía. Yo creo que también nos hace falta empezar de cero: crear un centro de cinematografía que aglutine a todo el sector bajo un solo paraguas, aunque luego haya muchas asociaciones.
¿Cómo ve el sector las propuestas políticas como bajar el IVA cultural?
Para mí, las propuestas en tiempos de elecciones son propuestas. Es muy fácil decir pero es muy difícil hacer. A la hora de llevar a cabo una propuesta empiezan los problemas.
¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Mi próximo proyecto inmediato es reeditar las Conversaciones de Salamanca (un encuentro sobre cine español) y también estoy escribiendo mi siguiente película, que ya la tengo cerrada con dos productoras: con Chester Media (con los que he hecho la de Revilla) y con los que han hecho el filme sobre el Papa Francisco. El género es thriller de acción y ficción pura y dura, y puedo contar que se va a llamar Explosión y no porque explote nada, sino porque es una explosión social. Refleja el caso de una persona que se enfrenta al sistema desde su casa y consigue que su hecho, su enfrentamiento, sea retransmitido por televisión. Estoy terminando el  guion para ver si empezamos a rodar el año que viene.
¿Se ha inspirado en algún personaje de la vida real para su próxima película?
No, me he inspirado en un hecho que salió en los periódicos hace muchos años, de una persona que se atrincheró en su casa cuando le iban a sacar de allí. Es un desahucio, pero no está hecho desde el punto del desahucio, sino que destacó que se trate de una persona bastante inteligente que consigue cerrar el lugar de tal manera que es imposible entrar para sacarlo de ahí. Los medios empiezan a conectar en directo, coger fuerza y termina todo el país paralizado frente a la televisión.
Dice que ocurrió hace mucho tiempo, y eso podría perfectamente tratarse de algo que haya ocurrido la semana pasada, por la temática del desahucio, el poder de las redes sociales…
Esta noticia la encontré hace 10 años. Al final la vida se repite un poco. La miseria  humana siempre está ahí. De la miseria humana se sacan un montón de historias y  siempre es interesante. No es tanto que sea actual o no, sino cómo la cuentas.
¿Siempre se inspira en la miseria humana?
No, ¡en absoluto! Al contrario, me inspiro, yo creo, en la bondad humana. Para que haya una película se necesita un conflicto y todos parten de alguien que sale de su zona de confort, es decir, no hay película si a alguien no le que ocurre algo que le pone en una situación tan potente que tiene que reaccionar como no reaccionaría en su día a día.
¿No le resulta complicado impresionar al público de hoy acostumbrado a recibir tantos impactos visuales violentos en la televisión, en Internet…?
Nunca me ha dado miedo eso. Tenemos acceso a la información, pero no tenemos más conocimiento, por lo cual nunca podemos dejar de sorprender. La clave radica en hacer vivir a alguien algo con una película. A nadie nos gustaría vivir un accidente de avión, pero si yo te meto en un avión y vemos una película sobre un accidente aéreo te estoy haciendo vivir la experiencia. Por lo tanto, al final al siempre sorprendes e impresionas de alguna manera.
Entrevista publicada originalmente en Corresponsales de Paz