Israel, un pueblo en tierra hostil

La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) acoge unas jornadas que contaron con la presencia de Rhoda Henelde, superviviente del Holocausto.

Rhoda Henelde Abecasís (derecha), una judía superviviente del gueto de Varsovia, enciende una vela en la UFV el homenaje al Holocausto.

Realizado por Sergio Aguilera y Clara Mollá.

El Holocausto dejó alrededor de 20 millones de víctimas. El 27 de enero es la fecha de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz y, por tanto, el día de su conmemoración. Con motivo de este hecho histórico, el centro Sefarad y la Comunidad Judía de Madrid han organizado una serie de actividades en un seminario: Israel: Memoria e Historia. Además de homenajear este acontecimiento, en el seminario se indagó en las raíces del pueblo judío y la creación de una nación-estado para estos.

Sionismo
“El sionismo es un fenómeno eminentemente político”, así lo definió Sonia Sánchez, una de las ponentes del seminario, junto a Mario Sznadjer, catedrático emérito de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Este movimiento surge en Europa, entre el Imperio Austrohúngaro y Rusia. Se produce por problemas sociales para dar respuesta a nuevas necesidades y por la globalización. “Las ideologías son contingentes a los hechos”, afirmó Sánchez. El sionismo se caracteriza por ser una organización internacional, ya que agrupa a personas que se encuentran dispersas por todo el mundo.

“El Estado de Israel se establece y sobrevive en un ambiente hostil”, afirmó Mario Snzadjer.

El sionismo se inspiró en corrientes liberales, socialistas y nacionalistas. Además de ser una “revolución espiritual”, según Sonia Sánchez. Este movimiento supone un cambio radical en el pueblo judío, traslada la religión a un estado-nación. Son una respuesta al surgimiento antisemita en Europa, ideologías racistas en Francia y Alemania o los pogromos rusos. Otro factor fundamental para la creación del Estado de Israel fue el poder militar.

Los judíos alcanzaron posiciones importantes en el periodismo, la literatura, la música y la ciencia. Los más relevantes fueron: Nachman Krochmal, Moses Hess (padre de la socialdemocracia alemana), Ben Yehuda (autor del primer diccionario de hebreo moderno), Theodor Herzl (fundador de la Organización Sionista Mundial) o David Ben Gurion (primer ministro de la historia del Estado de Israel). “El sionismo fue una respuesta al dilema de identidad individual frente a la identidad nacional”, recalcó Sánchez.

“El estado de Israel se establece y sobrevive en un ambiente hostil, gracias a la modernidad”, afirmó Mario Sznadjer. Aunque reconoce que las perspectivas del sionismo no tenían buenas perspectivas. “Los judíos son muy diversos, pero tienen una relación histórica, tradicional y religiosa”, aseveró Sznadjer. Además, añadió que “los judíos a diferencia de los palestinos, tienen una organización moderna”.

La dureza del Holocausto en primera persona
Rhoda Henelde Abecasís, una judía superviviente del Holocausto, contó su experiencia durante la guerra y la posguerra. “El primer recuerdo que tengo son aquellos bombardeos y el terrible miedo cuando mi padre me cogió en brazos y corrió a meternos en el refugio”, explicó emocionada Henelde. Poco después, su padre se alistó en el ejército y nunca más lo volvió a ver. Henelde contó que su madre y ella fueron enviadas a una comuna urbana para mujeres delincuentes: “permanecimos tres años indescriptiblemente duros. Mi madre trabajaba por una ración de pan para ambas. Mi historia es la de mi madre, y la lucha por sacarnos de aquellas severas condiciones”.  

La celebración de la Pascua hizo cambiar su visión sobre los judíos. “Durante la expatriación, celebramos en una mesa en forma de U la Pésaj (Pascua judía). Por primera vez, escuché la salida del pueblo de Israel de Egipto y el paso de la esclavitud a libertad. Así, descubrí que ser judío era algo más que ser un loco”, explicó Henelde. Tras 4 años separada de su madre, se volvieron a reencontrar en una zona norteamericana que tenía Alemania ocupada. Aun así, el sufrimiento no desapareció, ya que eran “sitios diáfanos” y más de una vez la despertaron los gritos de pesadillas y voces de desesperación. “El auténtico testimonio es el terrible sufrimiento que dejaron los asesinos. Nadie nos quería porque nos veían personas rotas y destrozadas”, reconoció la superviviente.

Después del testimonio, se presentó una mesa redonda con Henelde, Alejandro Baer y Mario Sznajder bajo el nombre: La construcción de la identidad judía y el Holocausto. Durante las intervenciones, se plantearon algunas cuestiones como fue el modo de asimilación del Shoa, Holocausto en hebreo, que, según Baer, sirvió “para reforzar la identidad judía y fortalecer valores cívicos y humanistas”. Además, reconoció que la propia tradición explica por qué esta catástrofe está en el pensamiento judío: “Cada generación tuvo faraones, en ese momento fue Hitler”. Sznajder propuso su visión y afirmó que el olvido no es la solución: “toda intención de quitar la historia del Holocausto está condenada al fracaso”. 

Por último, se celebró un acto de memoria sobre la Shoa y prevención de los crímenes contra la humanidad. Después de pequeñas intervenciones en representación del pueblo judío con piezas musicales, se fueron encendiendo velas como recuerdo a las víctimas. Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), Ignacio Losada, alumno de Periodismo, y la propia Rhoda Henelde, entre otros, fueron los protagonistas del acto.