“Espero que Trump no influya en la libertad de prensa”

Irene Sánchez, Alumni de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), se consolida como reportera de NBC Telemundo en Chicago. En esta entrevista cuenta cómo ha sido su experiencia hasta llegar a trabajar en los Estados Unidos.

Publicado por Carmen Barrios en Corresponsales de Paz

Irene Sánchez, Alumni de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), se consolida como reportera de NBC Telemundo en Chicago, la Second City. Tras su paso por Hola TV y Univisión (Miami), afronta esta nueva etapa con gran ilusión al lado de referentes de la profesión como Jimmy Fallon, Ellen Degeneres, Steve Harvey y Lester Holt, “un sueño para cualquier periodista”, asegura la Alumni. Desde la NBC Tower y embarazada de ocho meses, la corresponsal de paz comparte la experiencia de haber cumplido su “sueño americano”.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar en NBC Telemundo?
Me contactaron cuando estaba trabajando en Univision Noticias en Miami, pues necesitaban un perfil como el mío en Chicago. Después de varias entrevistas telefónicas y en persona acepté la oferta en octubre de 2016

¿Hay mucha diferencia entre el periodismo que ejercía en Miami y el que ejerce ahora en Chicago?
La forma de trabajar las noticias es similar, todo lo relativo a elaborar tu historia, contactar con las fuentes y estar preparada para todo lo que implica un directo. Sin embargo, las dos ciudades son bien diferentes siendo parte del mismo país, algo que sin duda afecta a las noticias. A pesar de que Miami es un mercado potente (es donde se encuentran las sedes de NBC y Telemundo, además de la de Univision) considero que el nivel de alcance de las noticias en Chicago es mucho mayor, pues buena parte de los temas que cubrimos a nivel local acaban siendo relevantes a nivel nacional. Esto es algo que se nota sobremanera en política, el caso más reciente lo tenemos en el discurso de despedida de Obama, que eligió de nuevo Chicago para decir adiós a sus ocho años de Gobierno.

Después de haber pasado por tantos medios de comunicación diferentes, ¿cuál prefiere y por qué? 
Estoy muy feliz de formar parte de Telemundo y de NBC, una de las grandes compañías de comunicación de Estados Unidos. Tengo la suerte de poder trabajar en la NBC Tower, uno de los edificios más emblemáticos de Chicago, que data del siglo XIX, situado en pleno centro. Realmente, formar parte de NBC le hace a uno sentirse parte de la historia de este país. Y qué más puede uno pedir si trabaja en la misma compañía que Jimmy Fallon, Ellen Degeneres, Steve Harvey o Lester Holt. Es un sueño para cualquier periodista. Estoy muy de acuerdo igualmente con sus estatutos: valoran la profesionalidad, la honestidad y la neutralidad, y eso es algo que uno nota cuando enciende el televisor.

Qué medios le han ayudado a reafirmar su vocación periodística, ¿los americanos o los españoles?
Estudié Periodismo en España y no en pocas ocasiones pienso en cómo sería mi vida si hubiera continuado allí, pero, justo cuando mi carrera comenzaba a despegar, la crisis económica hizo polvo el mundo de los medios. Me hubiera quedado estancada, por lo que decidí arriesgar todo y cruzar el charco, algo de lo que no puedo arrepentirme. Y a pesar de todo lo que me ha ofrecido Estados Unidos, si me animé a ser periodista fue por la prensa española, por el amor a la escritura que me despertaron los periódicos de mi país natal. Lo que hago ahora es fruto de la evolución de esa vocación que nació en mi querida España.

¿El sensacionalismo, en América, es una apuesta segura para aumentar las audiencias?
Creo que aquí sucede lo que está ocurriendo también en España. El sensacionalismo puede asegurarte buenas audiencias, pero siempre quedarán periodistas, medios y espectadores que buscará información de calidad.

Frente al sensacionalismo, “siempre quedarán periodistas, medios y espectadores que buscarán información de calidad”.

¿Por qué cree usted que ganó Trump, pese a tener en contra a gran parte de los medios de comunicación?
Creo que ganó por la voluntad de la mayoría de los ciudadanos de querer cambiar el establishment, pero si acertaron o no solo podremos verlo a partir del 20 de enero. Lo que queda claro es que ni los medios ni los periodistas pueden depender de las encuestas para ofrecer información, puesto que erraron estrepitosamente.

La proliferación de informaciones falsas en las redes sociales fue una tónica habitual durante las elecciones en EE.UU. ¿Cómo cree que podrían combatirse los bulos virtuales?
Muchas veces en reuniones con amigos no periodistas me preguntan por qué sigue existiendo nuestra profesión, con tal avalancha de informaciones en las redes sociales y en Internet, y siempre respondo lo mismo: se necesitan profesionales de la información, pues al final el receptor quiere acudir a una fuente fiable. Es esa la mejor forma de combatir un bulo virtual. Dar una información no es escribir un tuit con lo primero que se me viene a la cabeza. Es haber estudiado los datos, haber hecho las llamadas pertinentes, haber investigado y contar con la confianza de las fuentes.

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