“El corto es la obra más creada, pero también la más marginada”

La primera edición de la Semana de la Imagen terminó con dos días dedicados al mundo del cortometraje en España.

Ana Cea, directora y guionista del documental 'Cortos Infinitos'.

El cine puso el punto y final a la semana de la imagen (SIMUFV). Después de unos días en los que la fotografía parecía haber invadido la Universidad Francisco de Vitoria, con decenas de alumnos con cámaras por el campus y otros tantos en talleres, conferencias o en las colas de los concursos de Canon, el viernes 6 de abril, la imagen estática se convirtió en película gracias a los expertos del mundo del cortometraje. 

La mañana del viernes 6 de abril a las 10:00h empezó la conferencia y workshop sobre el etalonaje y los efectos especiales, donde Carlos Valladares, experto en posproducción, se encargó de explicar el sentido del color añadido o resaltado en las imágenes audiovisuales y de hablar de los últimos avances en efectos especiales.

Por la tarde, se organizó una mesa redonda sobre el estado y la cuestión del cortometraje en España, en la que profesionales de la talla de Raúl Cerezo, cortometrajista y productor español, creador de los premios cortópolis; Ana Cea, profesora de la Universidad de Valladolid y directora del documental Cortos infinitos; David Casas, productor del cortometraje español ganador de un Óscar Aquel no era yo, y Eduardo Cardoso dos veces nominado al Óscar, realizador y miembro de la comisión del ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales), debatieron sobre la situación actual de este tipo de metrajes en España que como adelantó Ana Cea al principio de la conferencia, “es la obra más creada, pero también la más marginada en España.

Mar adentro fue la última película española candidata a un Óscar, hace ya 14 años de que un joven Alejandro Amenábar subiera a recoger su estatuilla. En ese tiempo, 6 cortometrajes españoles han suplido su lugar. Desde 7:35 de la mañana de Nacho Vigalondo (2004) a Timecode de Juanjo Giménez Peña (2017), el cortometraje en España siempre ha podido presumir de ser uno de los mejor valorados dentro del sector audiovisual internacional.

Cada vez más cortos
Sin embargo, su sistema de producción ha cambiado. Como salió a debate en la conferencia de esa misma mañana sobre ‘El apoyo de las instituciones al cortometraje’, cada vez se producen más cortometrajes en España. Esta “masificación” del corto no siempre es buena, según acabaron por coincidir todos los ponentes, que cada vez haya más cortos no quiere decir que todos sean buenos.

“Justo ahora está habiendo el cambio  a una generación en el mundo del cortometraje”, explicó el productor David Casas.

En la mesa redonda también se habló del cambio geracional en el que España se ha visto envuelta entre este año y el pasado, David Casas compartió parte de su experiencia de rodaje con directores que empezaron con el cortometraje y ahora escriben largos. “Justo ahora está habiendo el cambio  a una generación que está llegando nueva y es justo lo que nos queda por conocer ”, completó el productor.

Los nuevos talentos compiten ahora contra las grandes productoras, cortometrajes ya clásicos, con presupuestos modestos, como Pipas o El Palo, ambos ganadores del Jameson NotodoFilmFest, circulan por la red y son más fáciles de encontrar que los profesionales. Al igual que cada vez hay más cortometrajes amateurs, también crece la oferta de festivales en el sector. Aunque el premio más reconocido es el Goya, para optar a él, un corto debe haber sido calificado antes por el ministerio de cultura o haber sido nominado al menos a 7 certámenes diferentes.

El sábado 7 de abril se organizó como final de la primera edición de la Semana de la Imagen la proyección especial de una selección de cortometrajes españoles, al que siguió un coloquio con sus directores. Aquel no era yo de Esteban Crespo, Hemisferio de Luis María Ferrández, XY de Daniel Chamorro, Diez minutos de Alberto Ruiz Rojo, Behind de Ángel Gómez, Casitas de Jaime Martínez y 4,9 de Nacho Ros.