‘Converso’, una película de conversaciones pendientes

David Arratibel presenta su documental en el Aula Magna de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y habla de él a alumnos y profesores de la facultad de Comunicación en un coloquio posterior a la proyección.

Un agnóstico rueda una película sobre la fe. A primera vista puede parecer extraño que un no creyente se embarque en un proyecto como este, pero más lo es que gran parte del largometraje se haya grabado con un IPhone 6. Converso es mucho más que una película religiosa. El cineasta David Arratibel presentó su documental en el Aula Magna de la Universidad Francisco de Vitoria y habló de él a alumnos y profesores de la facultad de Comunicación en un coloquio que siguió a la proyección, que compartió con los profesores de la universidad Miguel Ortega y José María Alejos.

David Arratibel, su cuñado Raúl, su madre Pilar y sus hermanas Paula y María.

El director definió su trabajo como “una película sobre conversaciones pendientes”, jugó así con el título del filme, que no solo se refiere a la conversión al cristianismo de su hermana María y, más tarde, toda su familia, sino al diálogo que nunca mantuvieron y que poco a poco le hizo apartarse de ellos por miedo a caer también en la fe.

La historia detrás de Converso se construye a partir de una serie de entrevistas entre Arratibel y los miembros conversos de su familia: su cuñado Raúl, sus hermanas María y Paula y su madre Pilar, la única que siempre fue cristiana. Lo que empezó como un intento de película sobre un órgano de iglesia y un organista ilustrado, su cuñado, derivó en “una película sobre el Espíritu Santo”, según recurrió las palabras que citó el director, en boca de su hermana María. Sin embargo, el resultado final sería una historia sobre la recuperación de la armonía familiar.

“La distancia con ellos era cada vez más grande”, confesó el cineasta David Arratibel.

María, su hermana mayor, se caracterizaba por ser una ferviente mujer atea que, casi de un día para otro, empezó a creer en Dios y cambió el sentido de su vida para dedicárselo al Señor, fue la responsable de la evangelización de su hermana pequeña, Paula, y casi del propio director.

Película documental
“La distancia con ellos era cada vez más grande”, relató el cineasta, esa fue una de las razones que le llevó a rodar este proyecto. Un largometraje de 61 minutos, divididos en nueve capítulos: Padre, Espíritu Santo, Prima Cena, Raúl, María, Madre, Paula, No se puede filmar el Espíritu Santo y Armonía.

Arratibel definió el genero documental como “el más falso de los cines”, cuando un alumno le preguntó por la buena imagen que presenta la película de sus familiares. En total, grabaron 40 horas de metraje, que según las escenas que hubiera elegido, podrían haber dado un giro completamente distinto a la película. El resultado final fue visionado primero por su familia, que dio el visto bueno y no puso ninguna pega a su estreno.

Plano de la entrevista que David Arratibel mantiene con su hermana María.

A pesar de la intensidad de los rodajes, pero sobre todo del montaje, el cineasta dijo que su opinión respecto a Dios no había cambiado. Se mantiene agnóstico, aunque sí reconoció haber tenido algún momento de bajón durante la entrevista con su cuñado, el hombre que “convirtió” a su hermana y el verdadero artífice de toda la historia que ha dado paso a este documental. Arratibel habló también de filosofía, música y religión a lo largo del coloquio, se abrió a alumnos y profesores y compartió lo que fue la experiencia tanto desde la parte técnica como personal. Actualmente, en Madrid todavía se puede disfrutar del filme en los cines: Artistic Metropol, Conde Duque Alberto Aguilera y Cines Verdi.