Alumnos de Medicina hacen un simulacro de ataque terrorista

El objetivo: aprender cómo deben tratar a los heridos en un caso real.

Los estudiantes del quinto curso del Grado de Medicina han participado en el simulacro de un ataque terrorista en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV). El objetivo de la actividad era aprender a actuar en un caso real.

Antes de que el simulacro comenzase, los alumnos recibieron una breve explicación por parte de especialistas y profesores sobre el protocolo a seguir. Junto a un torso de goma de prueba, uno de los ponentes mostró cómo se debe intentar parar una hemorragia y en qué casos es mejor dejar la herida al aire.

Mientras los estudiantes recibían el curso, un grupo de voluntarios, formado por becarios de Mirada 21 y alumnos de la UFV, recibían indicaciones y material para ser los heridos. Cada uno de ellos recibió un cartel que indicaba qué le ocurría (desde muertos durante el ataque falso hasta heridos de bala en zonas específicas).

Dos de los terroristas falsos observan a los alumnos de Medicina, al fondo. Fotografía realizada por Luis H. Rodríguez.

Una vez preparados ambos grupos, dio comienzo el simulacro. Entre los profesores, cuatro de ellos se vistieron y armaron con nerfs (pistolas de juguete con balas de gomaespuma) y se colocaron las salidas del edificio. Algunos de los heridos se situaron en el Aula Proyectos del edificio de Mirada 21, donde serían atendidos, mientras que otros se desperdigaron por el resto del inmueble.

Pequeñas explosiones de petardos, máquinas de humo, gritos de los presuntos terroristas y disparos de gomaespuma asustaron más de la cuenta a los futuros médicos. Aunque en un primer momento todos salieron corriendo, rápidamente se centraron en la atención de los heridos.

Lo más importante: atender a los que aún estaban con vida. En el caso de que la herida se situara en el tórax, los alumnos debían limpiarla y evitar taparla. Mientras que en los afectados en articulaciones, el objetivo era realizar un tapón que frenara la hemorragia y un torniquete alrededor de la cicatriz para reducir el sangrado. A los que se encontraban fuera de la zona protegida, tenían que aplicarles una cura rápida y llevarlos al lugar donde atendían al resto.

A pesar de que los organizadores advirtieron en la previa de que uno de los puntos más importantes es, dentro de lo que cabe, mantener la calma, las risas, los gritos y las carreras por los pasillos protagonizaron la jornada. Aun así, los alumnos aprendieron cómo deben actuar en caso de un ataque terrorista y qué procedimientos deben aplicar en cada caso.