Higía, el nuevo planeta enano del Sistema Solar

Un estudio realizado por el Observatorio Europeo Austral afirma que cumple los requisitos para ser considerado planeta.

Imagen del nuevo planeta enano, Higía
Imagen del nuevo planeta enano, Higía

Pierre Vernazza, astrónomo e investigador del Laboratorio de Astrofísica de Marsella, publicó, el 28 de octubre, un estudio en la revista Nature Astronomy en el que demostraba la existencia de un nuevo planeta. Higía, el nombre del astro, se encuentra en el cinturón de asteroides, que se sitúa entre las órbitas de Marte y Júpiter.

Actualmente, en el Sistema Solar existen seis planetas enanos, que son Plutón, Ceres, Eris, Makemake, Haumea, y recientemente añadido, Higía. Los expertos aseguran que este último es el más enano hasta ahora. El pequeño planeta tiene un diámetro de 430 kilómetros y una forma esférica. Sin embargo, Plutón abarca 2.400 kilómetros.  

A mitad del siglo XIX, Annibale de Gasparis, astrónomo italiano, visualizó este diminuto cuerpo, no obstante, concluyó que era un asteroide. Decidió llamarlo Higía, que es el nombre de la diosa griega de la sanidad y de la higiene. Así ha sido hasta la actualidad, cuando se ha desvelado que sí es un planeta, gracias al instrumento Sphere instalado en el Very Large Telescope (VLT). Ha sido descubierto por el Observatorio Europeo Austral (ESO) desde el desierto de Atacama, en Chile. 

Hasta entonces, Higía era conocido como asteroide, ya que se creía que solo cumplía tres de las cuatro condiciones necesarias para ser considerado planeta: el astro debe orbitar alrededor del Sol, no debe ser satélite de ningún planeta, y, a diferencia de un planeta, no debe despejar objetos estelares de su órbita. En este nuevo estudio se ha demostrado que también dispone del último requisito: poseer gravedad propia, y, por ende, tener forma redonda.

Investigadores afirmaban que el origen de su forma esférica vino dado hace 2.000 millones de años, aproximadamente, debido a una colisión con un objeto de mayor tamaño que separó el astro en pequeñas partes. Más tarde, estos fragmentos se unirían, dando lugar a la forma circular que se puede apreciar hoy. Sin embargo, esta tesis no concuerda con el nuevo estudio, ya que no se aprecia ningún cráter ocasionado por un choque en la geografía del planeta enano.